Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar.

José Hierro.

Quien quiera que seas. Lo que quiera que seas.


Verde, azul, marrón...
igual da el color de tu mirada.
Ven, pasa,
dame lo que quiero o estréchame la mano
durante un atardecer.
¡Ah! sería una metamorfosis sin rencor;
y apenas te sentiría, pues eres como el agua.

Aquí quedo, a la vera de tu sombra.